365 days. 365 films.
Film 114: 24 Hour Party People (2002)
Nota: 8/10.
En 24 Hour Party People viajamos a Manchester en el año 76 de la mano de Tony Wilson (Steve Coogan) un periodista que se convertió en el culpable en gran parte del lema: “Birth of punk to death of acid”. Fue él quien creó el sello Factory Records, fue él quien lanzó a grupazos como Joy Division, Happy Mondays o New Order y también fue una de las 42 personas que presenció un concierto de unos novatos Sex Pistols en el Manchester Lesser Free Trade Hall. Ah, y por si fuera poco también fue el dueño de la discoteca La Hacienda y le cito: “La Hacienda era un lugar para quien conocíamos y en quien confiábamos”.
En este falso documental basado en hechos reales el gozor musical es continuo y Steve Coogan sabe cómo hacer de un auténtico gilipollas que hizo de Manchester “el centro del mundo”. La película está llena de auténticas perlazas como:
-Yo fui posmoderno antes de que estuviera de moda.
-Yo nunca taso la belleza, deberías saberlo.
-Ian Curtis era el equivalente musical del Che Guevara.
Yo la ultra-recomiendo a todos los que disfrutéis con las películas de temática musical, pues ésta no tiene nada que ver con ninguna y el humor ácido está garantizado. Eso sí, ridiculizan mucho a Ian Curtis (justo lo contrario que ocurre en Control) y cuando se suicida vemos sus pies colgando mientras en la tele de su salón hay una gallina bailando música country.
Me despido con este poema:
"estar en La Hacienda era como asistir a la revolución francesaestar vivo era como un amanecerpero ser joven era celestial”

365 days. 365 films.

Film 114: 24 Hour Party People (2002)

Nota: 8/10.

En 24 Hour Party People viajamos a Manchester en el año 76 de la mano de Tony Wilson (Steve Coogan) un periodista que se convertió en el culpable en gran parte del lema: “Birth of punk to death of acid”. Fue él quien creó el sello Factory Records, fue él quien lanzó a grupazos como Joy Division, Happy Mondays o New Order y también fue una de las 42 personas que presenció un concierto de unos novatos Sex Pistols en el Manchester Lesser Free Trade Hall. Ah, y por si fuera poco también fue el dueño de la discoteca La Hacienda y le cito: “La Hacienda era un lugar para quien conocíamos y en quien confiábamos”.

En este falso documental basado en hechos reales el gozor musical es continuo y Steve Coogan sabe cómo hacer de un auténtico gilipollas que hizo de Manchester “el centro del mundo”. La película está llena de auténticas perlazas como:

-Yo fui posmoderno antes de que estuviera de moda.

-Yo nunca taso la belleza, deberías saberlo.

-Ian Curtis era el equivalente musical del Che Guevara.

Yo la ultra-recomiendo a todos los que disfrutéis con las películas de temática musical, pues ésta no tiene nada que ver con ninguna y el humor ácido está garantizado. Eso sí, ridiculizan mucho a Ian Curtis (justo lo contrario que ocurre en Control) y cuando se suicida vemos sus pies colgando mientras en la tele de su salón hay una gallina bailando música country.

Me despido con este poema:

"estar en La Hacienda era como asistir a la revolución francesa
estar vivo era como un amanecer
pero ser joven era celestial”